Programa de 30 días · Psiconutrición
30 Días en Calma es un programa de psiconutrición para mujeres que necesitan estructura para alimentarse mejor, sin volver a la lógica de control, perfección y culpa.
No es falta de fuerza de voluntad, y no es que te falte información. Es que nadie te enseñó qué hacer cuando el plan no se puede cumplir, y esa es la parte que decide si algo dura o no.
Cuatro aspectos fundamentales que vamos a trabajar durante el mes.
Se llama la Regla de la siguiente comida y son tres pasos. No es «sé amable contigo misma», es una instrucción concreta que corta el ciclo de culpa y compensación, que es lo que realmente rompe los procesos.
No son un permiso ni una recompensa: son parte de la estructura. Están ahí porque en este programa no vas a encontrar restricción: ningún alimento prohibido, ninguna lista de lo que no se puede. Restringir es justamente lo que hace que un alimento vaya ocupando cada vez más espacio mental.
Cómo se arma un plato completo (carbohidrato, proteína y verduras) y cuánto de cada grupo necesitas en el día. No es una rutina ni un horario, es una fórmula, y funciona igual si hoy almuerzas a la una y mañana a las cinco. El menú te dice qué comer estas cuatro semanas; esto te dice cómo armar una comida cuando ya no tengas el menú al lado, con lo que haya en tu casa.
El cuarto turno son cuatro días distintos que se repiten, y ningún menú de lunes a domingo calza con eso. Por eso hay una guía entera de turnos: qué comer en el día largo, la noche, el saliente y el libre, cómo correr el menú para que calce con tu semana, y cuáles de las 29 preparaciones se llevan al turno. Y otras dos guías aparte: una para los días diferentes (llegar sin energía, enfermarte, comer fuera, el cumpleaños y el asado) y otra para la ansiedad, que es lo que más veo en consulta.
Nada de esto se mide en kilos.
Al empezar y al terminar vas a responder cuatro preguntas breves sobre estos mismos puntos, y al final te muestro tus dos respuestas lado a lado. No es una encuesta para mí, es para que veas lo que cambió, incluso lo que no notaste.
Un grupo pequeño, en julio. Estas son sus palabras.
«Creo que no son cambios que harán de la noche a la mañana […] tener paciencia en ti para aprender a comer. Mi turno de trabajo en su momento me hacía comer de más o mal comer, no voy a decir que no lo sigo haciendo porque es mentir, pero cada día se va haciendo más llevadero […] No son procesos lineales.»
«A mí me ha servido agregar la colación de la tarde para evitar el picoteo en ese horario. Todavía no lo logro por completo, pero sí estoy tratando de ser más consciente del hambre en ese horario.»
«Aprende uno a darse sus tiempos y no autoexigirse.»
«Entiendo perfectamente que esto es paso a paso y de constancia, de ir día a día realizando pequeñas acciones para volverlas un hábito.»
Cada semana suma una capa. Ninguna te pide más tiempo del que tienes.
Ordenar las comidas sin cambiar toda tu vida de golpe. Por qué comer con regularidad es lo que más reduce el picoteo.
Distinguir los tres tipos de hambre (física, acumulada y emocional). Y qué necesita cada una, porque no se responden igual.
Qué pasa después de comer algo «fuera del plan», y cómo se corta. Más la relación entre descanso, energía y hambre.
Armar tus comidas sin mirar el menú, y llevarte la estructura para después. Qué es cuidarte en la vida real, cuando ya nadie te está mirando.
Si presentas alguna de estas condiciones, igual puedo acompañarte, pero de otra forma, y no dentro de un programa grupal. Escríbeme y lo vemos juntas.
Valeria Cuevas
Nutricionista · psiconutrición
Soy Valeria Cuevas, nutricionista, y atiendo en consulta desde 2021. Salí de la universidad con lo que nos enseñaron: una pauta rígida, una lista de qué sacar y qué poner, y todo el foco en qué comer.
Pero casi desde el principio hubo algo que no me calzaba. Frente a cualquier dificultad, la respuesta era siempre la misma: más reglas. Si una paciente sentía que comía mal, se le hacía una pauta más estricta. Si tenía ansiedad, tenía que controlarse más. Si se salía del plan, tenía que volver a ordenarse.
Y esas reglas no resolvían el problema, lo alimentaban. Mientras más restringía, más deseo aparecía. Después venía la culpa. Y después, más restricción todavía.
Lo que más me frustraba era cuánto se apoyaba todo en la fuerza de voluntad. Me llegaban mujeres convencidas de que les faltaba disciplina, cuando en realidad llevaban años relacionándose con la comida desde la prohibición.
Ninguna necesitaba que le explicara otra vez qué es comer equilibrado. Eso lo sabían perfectamente. Y aun así le tenían miedo a los carbohidratos, sentían que el fin de semana perdían el control, y que si empezaban a comer algo rico no iban a poder parar.
Casi todas llegaban sintiendo que el problema eran ellas. Y no lo son.
Yo quería entregar algo distinto de lo que me enseñaron, y por eso me formé en psiconutrición: sigo hablando de alimentación y de salud, pero también de emociones, de creencias y de la relación que tienes con la comida. Este programa está armado desde ahí, no como una dieta.
Nació de una primera edición con un grupo pequeño de mujeres, y cambió bastante con lo que ellas me dijeron que les servía y lo que no.
— Valeria
Edición de noviembre
$59.000
En pesos chilenos · aproximadamente 60 dólares
La inscripción cierra el jueves 12 de noviembre. Los materiales se entregan el viernes 13 y el programa parte el lunes 16.
Y si te inscribes ahora, la guía «Qué comer en turno» te llega el mismo día, así tienes con qué partir sin esperar al 16.
Después de pagar, escríbeme por WhatsApp y te envío el formulario de inscripción, que es donde te conozco antes de empezar. Si no alcanzas a escribirme, te escribo yo.
¿Estás fuera de Chile? El botón de arriba es para pago en pesos chilenos. Escríbeme por WhatsApp y te mando el link de pago internacional.
¿Trabajas en turnos y el programa completo no es para ti ahora? Tengo una guía aparte, «Qué comer en turno», por $9.000, y si después entras al programa te queda en $50.000.
Es la pregunta que originó este programa. La respuesta no es «tú puedes», es que el programa está construido asumiendo que habrá semanas en que no puedas. El menú trae dos comidas libres por diseño, cada receta tiene su versión de cinco minutos, y hay una guía completa dedicada a los días en que nada sale como estaba planeado. No se rompe.
No es la promesa y no te la voy a hacer. Algunas mujeres bajan de peso al comer con más orden; otras no. Lo que sí vas a notar en 30 días es tener tus comidas del día organizadas, picotear menos y dejar de pensar en comida todo el día. Si lo único que buscas es bajar kilos rápido, este no es tu programa.
Sí, y es de lo que más vamos a trabajar. Lo primero que vas a descubrir es que una parte de lo que llamas ansiedad no es emocional, es hambre acumulada de las horas anteriores, y esa parte se resuelve en los primeros días: comiendo antes, no comiendo menos después.
Lo que queda sí es emocional, y para eso hay una guía completa (cinco pasos para el momento exacto en que aparece), más la segunda semana entera dedicada a distinguir los tipos de hambre y qué necesita cada uno. Lo que no voy a hacer es prometerte que se va a ir. Y si la ansiedad también está en otras partes de tu vida, hay alguien que te puede acompañar en eso: las dos cosas juntas funcionan mucho mejor que cualquiera de las dos sola.
Es para lo que fue diseñado. Hay una guía con los cuatro días del cuarto turno (el día largo, la noche, el saliente y el día libre), con qué comer en cada uno. Más recetas que se comen frías y se llevan, y una reserva de congelador para el día que llegas sin nada preparado.
El menú son cinco o seis cocinados a la semana, no veintiuno. Tres o cuatro comidas de la semana se arman con lo que sobró del almuerzo. Y cada receta trae su versión de día difícil: cinco minutos, con lo que tengas en la despensa.
El menú es omnívoro, pero cada preparación trae su reemplazo vegetariano. Si eres vegana o tienes varias restricciones alimentarias juntas, escríbeme antes de inscribirte y vemos si te sirve.
Sí. Lo único chileno es el menú: algunos alimentos se llaman distinto, y para eso el recetario trae una tabla con sus equivalentes en otros países. Y si algo no existe donde vives, lo cambias por otro del mismo grupo.
Lo que de verdad te llevas no depende del país: la guía de turnos con los cuatro días del cuarto turno, la estructura del plato, la tabla de porciones y la Regla de la siguiente comida.
Para el pago, escríbeme por WhatsApp y te mando el link internacional.
Probablemente funcionaron mientras los seguiste. El problema no fue tu constancia, fue que ninguno te enseñó qué hacer cuando dejaste de seguirlos. Eso es exactamente lo que trabajamos acá.
Está armado para que cocines menos veces, no más. Son cinco o seis cocinados a la semana en vez de veintiuno, de veinte a cuarenta minutos cada uno, y las demás comidas se arman con lo que ya dejaste hecho: el pollo del lunes es la cena del martes. A eso se suma tu día de preparación: hora y media, una vez por semana, y es lo que sostiene todo el resto. Y para el día que llegas sin nada, cada receta trae su versión de cinco minutos.
Fuera de la cocina, el programa te pide treinta segundos el domingo. No hay tareas diarias, ni diario de comidas, ni nada que entregar.
La parte importante de estos 30 días no es cómo empiezas. Es qué haces el día que no te resulta como esperabas, y eso es exactamente lo que vamos a trabajar juntas.